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Carta de una persona que ha sufrido depresión para otra que esta pasando por lo mismo

Carta de una persona que ha sufrido depresión para otra que está pasando por lo mismo

Hola.

Primero que todo quiero agradecerte el tiempo que te tomas para leer esto, quiero compartirte algunas cosas de las que me pasaron y de las que sentí cuando tuve depresión. Lo hago porque una de las cosas que más me ayudó en esa época fué hablar con alguien y con mi psiquiatra, logré encontrar un espacio muy especial y entendí que muchas de las cosas que sentí y que me estaban pasando eran parte de la enfermedad, y entender eso es lo que creo que más me ayudó. Hoy te comparto un pequeño mensaje para compartirte mi historia.

Al principio pensaba que era cansancio! que me encontraba muy cansado y que se debía a que estaba dedicado demasiadas horas a trabajar. Creo que lo primero que sentí fue que me despertaba más cansado de lo que me acostaba y me daba sueño todo el día. Cambie de horario, porque sentía que en las noches me rendía mucho más y comencé a dormir de día (mi trabajo lo permitía). Le dije en esa época a las personas que estaban cerca a mi que prefería trabajar en las noches porque me concentraba más y que era mi forma de trabajar. No me daba cuenta que así me estaba alejando de mis seres queridos y de todas las personas cercanas, reiteraba una y otra vez que era que me rendía más de noche y que me concentraba mucho más con el silencio.

Luego me di cuenta que también estaba buscando enmascarar mis problemas de conciliar el sueño y me estaba escudando en el trabajo como forma de evitar tener que pensar tanto. El trabajo era cada vez más difícil y tenía más y más cosas por hacer, comencé a quejarme que había demasiado que hacer pero luego entendí que lo que sucedía era que buscaba excusas para estar más ocupado y tener menos tiempo para pensar en mi y en lo que sucedía.

Luego las cosas se fueron complicando, a pesar de tener mucho pendiente por hacer, no me rendía, sentía que los días eran totalmente improductivos y comencé a buscar excusas: decía que no tenía buen computador, que me faltaba música, que el espacio no era el ideal, que me molestaba que otros opinaran de mis horarios, que eso era normal y que había temporadas en las que no fluía el trabajo, etc.

Luego de eso comencé a comer mucho, el apetito no paraba y empecé a ganar peso, mi excusa ahora era que como mantenía tan cansado y no dormía bien, me daba más hambre. No me daba cuenta que muchas veces no era hambre de verdad sino que era ansiedad, un síntoma que en algunas veces es común en la depresión.

Wow, cuando hablaba con mi psiquiatra de todo esto fue increíble ver cómo pude haber identificado el verdadero problema mucho más a tiempo pues para esa época ya tenía claramente una depresión: me sentía más cansado, me alejaba de mi familia, evitaba los planes tradicionales familiares, tenía insomnio, tenía ansiedad y me encontraba insatisfecho con mi vida. Mi novia en esa época me decía que no era normal que si me sentía bien, yo la ignoraba e incluso esa fue el siguiente síntoma: comencé a tener problemas con mi pareja. Dejamos de tener una relación chévere y para mi todo se llenó de monotonía, me daba pereza el sexo y evitaba al máximo cualquier momento tranquilo o de conversación con ella.

Siempre buscaba algo que hacer, siempre buscara excusas, siempre decía que tenia mucho por hacer y en realidad lo único que hacía era pensar en mil cosas frente al computador fingiendo trabajar. Así pasaron meses. Para mi grupo de amigos siempre tenía la excusa de “mucho trabajo“ y dejé de compartir con ellos. Me alejé de mi mejor amigo porque me dio rabia que opinara de mi vida y me diera consejos (luego de que toda la vida habíamos opinado uno del otro), de mi mejor amiga me alejé porque pensaba que ella me transmitía mala energía y malos consejos (qué equivocado estaba!, era yo quien era la mala energía).

Saben que es lo peor? que no caía en cuenta de nada, pasaron meses y meses así. Cada vez era peor: me sentía cansado, me aislaba más de mi familia, me aislaba de mi novia, evitaba planes con mis amigos, evitaba el sexo, evitaba lo que antes me gustaba, criticaba a las personas, me alejaba de ellas sin sentido. Todo seguía igual. Yo ni por enterado me daba, tenía excusa para todo, tenía una explicación lógica para todo, pensaba que todo era normal para mi y que así era mi vida.

Pensaba en mil cosas, creía que nada me salía bien, comencé a desconfiar de mis amigos, de mi familia, de todos los que me rodeaban. Ya era un año así.
Cuando se me comenzaron a olvidar cosas que debía recordarme me asusté. Se me olvidaba el nombre de personas cercanas, se me olvidaba que debía hacer en el día. La solución? obviamente en mi mente era una sola: la tiroides!. seguramente todo era explicado por la tiroides, pues había escuchado que las personas que tenían hipotiroidismo subían de peso, mantenían cansadas y se les olvidaba las cosas. Pero cómo estaría mi mente de engañada que demoré la cita con el médico más de dos meses para que me ordenara el examen para comprobar lo que ya sabía y estaba seguro: tenía hipotiroidismo!.

Cuando me dieron el resultado lo ignoré y la respuesta mía fue: huy, debería descansar. Organicé unas vacaciones con mi novia al exterior. Pero mis vacaciones eran ir a dormir. Cuando regresamos al país fuimos a visitar a unos amigos (obviamente me llevaron obligado porque no quería ir y tenía “mucho que hacer”), ellos vivían en un edificio de 23 pisos, y su apartamento quedaba en el piso 21 y tenia un balcón increíble con una vista perfecta. Ese fue el día que descubrí que lo que me pasaba a mi era que tenía depresión.
Lo primero fue que uno de los muchos temas que se hablaron fue de una familiar de mis amigos que tenía depresión y de cómo había cambiado (sentí que me estaban describiendo y me alerté), y lo segundo y lo principal es que cuando me asomé en el balcón, quise lanzarme al vacío. Me entraron unas ganas increíbles de lanzarme por el balcón, lo pensé, lo consideré seriamente y eso fue lo que me alertó? En qué momento estaba pensando con acabar con mi vida, con al menos considerarlo?. Me hice el loco, me senté y le dije a mis amigos que alguien del trabajo estaba buscando un psiquiatra y le pedí que me contactara con el, que lo necesitaba para el amigo del trabajo.

Pedí la cita, y fui. Fue la mejor decisión de mi vida. Pensaba que el psiquiatra me iba a dar la solución para todos mis problemas y no fue así pues entendí que él no me daba ninguna solución ni me daba nada, que lo único que él hacía era tratarme y ayudarme a encontrar la mejor manera de solucionar mi enfermedad. Aprendí mucho de este proceso, algunas de las cosas más importantes fueron:

  • Está bien sentirse triste, es una de las cosas que nos hace humanos. Es una reacción natural del cuerpo y de la mente. No hay nada malo en eso.
  • Uno no tiene por qué sentir culpa de tener depresión. Es una enfermedad que ocurre por muchísimas razones y sentirse culpable por tener una enfermedad que tiene decenas de explicaciones sólo empeora la situación.
  • Aprendí que hablar con mis amigos y colegas de trabajo sobre la depresión ayudaba demasiado, no solo a quien la sentía y la tenía sino a todos alrededor.
  • Aprendí que mentirse a uno mismo es un error.
  • Aprendí que un psiquiatra no es el que te manda unos medicamentos y ya, es una persona que te ayuda a ver el mundo con otros ojos.
  • Aprendí que el cuerpo se adapta a miles de cosas y que el ser humano es muy fuerte.
  • Aprendí que una persona con depresión no ve opciones, no ve salidas y que los comentarios como “eso no es un problema” o “eso es una bobada” tienen un efecto negativo.
  • Aprendí que lo que para una persona es un problema de vida o muerte para otro es una situación moral y que es normal.
  • Aprendí que en el cerebro existen unos químicos naturales llamados neurotransmisores y que algunas veces el nivel baja demasiado (por mil razones, incluso sin explicación) y sólo por eso puedes caer enfermo de depresión.
  • Aprendí que una depresión no se pasa de un día para otro y que se requieren meses para superar una depresión..
  • Aprendí que aunque existen personas que son capaces de recuperarse de una depresión sin ayuda y sin terapia ni medicamentos, esos casos son muy poco frecuentes.
  • Aprendí que una depresión es una gran oportunidad para fortalecerse así mismo y ser mejor persona. El aprendizaje que me dejó este proceso es lo más valioso que me ha pasado.

Hoy, años después decidí escribir para que tú, quien puede tener depresión, no cometa mis mismos errores, Busca ayuda con un psiquiatra hoy mismo, es la mejor inversión de mi vida!

“Jorge”

 

Por  Juan Pablo Salazar Arias, MD .

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