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¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo?

¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo?

Este trastorno psicológico es también conocido como TOC: Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Está clasificado dentro de los trastornos de ansiedad, con lo cual sus características están estrechamente relacionadas con los comportamientos que afectan de manera directa esta sensación y reacción del cerebro en todo el sistema nervioso.

Características del paciente:

Las personas que padecen este trastorno, suelen tener pensamientos recurrentes que los agobian y los angustian. Estos pensamientos son repetitivos durante todo el día y esto genera un desgaste emocional importante. Sin embargo, para contrarrestarlo, empiezan a presentar actitudes compulsivas que bien pueden verse como rituales porque suceden uno tras otro.

Estos “rituales” o acciones repetitivas se dan en respuesta a un miedo (obsesión) por ejemplo, a ensuciarse, a contaminarse o contagiarse. Suelen pensar que algo importante va a perderse o a arruinarse. El orden excesivo es también una característica extrema por un pensamiento que demanda simetría exacta en la disposición de las cosas que rodean a un paciente con TOC.
Así que una de esas actitudes en respuesta suele ser lavarse las manos compulsivamente varias veces antes de realizar una actividad que perciban como peligrosa ante su miedo puntual.

Otras reacciones o comportamientos recurrentes son: contar varias veces algo, revisar repetidas veces una acción para sentirse tranquilos de que está todo en orden. Aún así, la paz no es completa y el cerebro parece no mantener esta sensación por mucho tiempo antes de volver a manifestar el ritual.

En consecuencia, personas que padecen de TOC ven sus vidas limitadas por este comportamiento, se afecta su nivel profesional y a nivel social puede presentar falencias en las relaciones con otras personas.

¿Cuándo se presentan los primeros síntomas de un trastorno obsesivo compulsivo?

Por lo general, desde la infancia o adolescencia puede establecerse un origen de esta condición crónica.
Es considerada permanente, sin embargo existen tratamientos y terapias psicológicas que permiten evolucionar hacia un estado más llevadero del paciente.

En algunos casos puede derivarse de un abuso sexual o de un trauma físico que haya dejado lesiones emocionales profundas.

Los pensamientos recurrentes u obsesiones, pueden ser de diferentes niveles de complejidad.
Pensar en números que representan buena o mala suerte, y por ende, evitarlos o repetirlos en las rutinas.
Muchas personas hacen una actividad el número de veces que consideren que es perfecto: lavarse los dientes o el pelo 3 veces antes de estar tranquilos y seguir con el resto de actividades. Revisar si la puerta quedó cerrada 5, 10, 15 veces. El número que para ellos represente algo puntual dentro de sus pensamientos obsesivos.
Asociar catástrofes a un cambio en las rutinas y por consiguiente no puede haber nada espontáneo o que se salga de los planes. Vestirse siempre de la misma manera y en el mismo orden para evitar que algo malo pase.
Algunas veces leer y parar para contar cuántas líneas hay en el párrafo para poder continuar.

Los ejemplos son numerosos pero siempre hay un factor en común: una respuesta a un pensamiento que genera angustia y preocupación más allá de la lógica real.

El límite entre lo normal y lo patológico:

Es normal que a muchos nos pase de sentir la necesidad de revisar algo un par de veces hasta asegurarnos de que está todo bien. Pero para una persona con trastorno obsesivo compulsivo, no basta un par de veces, sino que se convierte en rutinas que pueden llegar a durar hasta una hora o más.
Estas representan un alivio temporal y solo temporal a su estado de preocupación, pero vuelve pronto esa sensación que los lleva a repetir de nuevo una rutina nueva porque no logran procesar lo que está sucediendo más allá de estos pensamientos que los persiguen.

Ahora, más allá de las acciones repetidas, también pueden presentar tics: muecas, movimientos de hombros, de cabeza. Pueden mover sus dedos constantemente o no poder quedarse quietos en un solo lugar. Incluso algunos pueden llegar a hacer sonidos como un gruñido o carraspear sus gargantas.

¿Cómo se trata el TOC?

Es importante primero buscar un diagnóstico médico, descartar cualquier otra posibilidad y derivar finalmente en un especialista en salud mental.

La terapia que responde a este tipo de trastornos es la terapia cognitivo – conductual.
A través de esta, se educa o enseña a manejar los pensamientos para que el paciente esté preparado para actuar ante sus compulsiones.

En algunos casos funciona exponer progresivamente y de manera guiada a los pacientes a sus propios miedos para que sepan cómo manejarlos cuando aparecen.

Además el acompañamiento de medicamentos que regulen la ansiedad puede ser beneficioso como tratamiento paralelo. Entre ellos están los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS) y un tipo de inhibidor de la recaptación de serotonina (IRS) llamado clomipramina.
Sin embargo, esto debe estar monitoreado y regulado por el especialista ya que pueden traer efectos secundarios como dolores de cabeza, náuseas y mareos al incorporarse.

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