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¿Qué es la terapia conductiva?

¿Qué es la terapia conductiva?

La terapia conductiva es también conocida como terapia cognitiva – conductual, o por sus siglas TCC.

La característica principal de esta terapia es que su dinámica depende absolutamente de una conversación abierta entre el paciente y su terapeuta.
¿Esto qué quiere decir? Que el paciente se abre a expresar sus sensaciones, pensamientos, preocupaciones y el terapeuta debe analizar inicialmente a qué está asociado todo lo que el paciente manifiesta.

De esto podemos deducir que el problema o condicionante está dado a partir de cómo afectan estos pensamientos al paciente, qué sensaciones y emociones le genera, y cómo su comportamiento se modifica debido a ellos.

Emociones positivas vs emociones negativas:

Para cada individuo los pensamientos pueden representar cosas diferentes, el cómo reacciona uno del otro es lo que genera la diferencia. Cuánto impacta en general una idea puede cambiar de una persona a otra. Lo que para uno es absolutamente negativo y frustrante, generando sentimientos de profunda tristeza, para otros puede significar algo positivo que no afecta directamente su vida.
En esto predomina la percepción como filtro para hacer el juicio y la interpretación.

Lo interesante de este tipo de terapia TCC, es que el terapeuta al identificar lo que genera malestar puede ayudar al paciente a que aprenda nuevas formas de manejar y controlar estos pensamientos.

Es común que todos tengamos patrones o creencias que han ido limitando nuestra forma de ser, incluso nuestra personalidad, la forma en que respondemos a ciertos estímulos. Pero cuando estos patrones empiezan a afectar nuestra realidad, las actividades que realizamos a diario y el cómo nos relacionamos con nuestro entorno, es cuando hay que prestar mayor atención y buscar resolverlo con un profesional de la salud mental.

TERAPIA DE SOLUCIONES:

Una terapia que genere soluciones, se puede entender de esta manera, si analizamos cómo a partir de una situación compleja que limita nuestra realidad, puede resolverse a partir de una conversación elaborada hacia objetivos de identificación de la causa.
Una vez esto está hecho, puede tardar entre 12 y 16 semanas según el caso, se empieza por aprender estrategias y dinámicas resolutivas y transformadoras.

Desde otra perspectiva pareciera una terapia educativa, porque enseña a los pacientes a manejar las situaciones y cómo reaccionar ante ellas aunque haya aspectos que se salgan de sus manos, el paciente desarrolla una habilidad para procesar lo que no le gusta y tener una posición más sana ante ello disminuyendo los efectos de los desencadenantes emocionales.

5 TRASTORNOS tratados con TCC:

Son muchas las condiciones patológicas que hacen que el terpeuta recurra a este tipo de terapia, aquí te listamos algunas de ellas.

1. Trastornos de depresión crónica o ansiedad
2. Fobias
3. Trastornos alimenticios como anorexia o bulimia
4. Trastornos del sueño
5. Dolor crónico

Además de trastornos psicológicos, tal como vemos en la lista, está el tratamiento a el dolor crónico.
Pacientes que tienen dolor crónico son frecuentemente derivados a un terapeuta para hacerles seguimiento, ya que estas personas puede tener como consecuencia un desgaste emocional importante.
El acompañamiento de un terapeuta permite liberar frustraciones y podría ayudar a buscar formas de aceptar la condición física que los aqueja.

TCC para pacientes con problemas asociados al abuso de sustancias:

Pacientes con abuso o dependencia de sustancias, encuentran en la terapia cognitiva – conductual, una respuesta esclarecedora hacia una mejora y recuperación.
Además de necesariamente estar bajo un control médico que permita que la disminución y posterior eliminación de consumo sea efectiva.

TRATAMIENTO:

No existe un protocolo particularmente exigente para empezar una terapia TCC. Simplemente resolver un cuestionario en algunos casos, para que el terapeuta tenga un registro de información básica sobre el paciente.

Podemos establecer dos etapas:

1. Análisis funcional
2. Entrenamiento de habilidades

En el análisis funcional, el terapeuta escucha con atención lo que el paciente siente, piensa y cómo se comporta. En esta etapa se identifican las situaciones que están generando frustración o malestar. Es aquí donde se reconocen los patrones negativos de pensamientos que están acompañando el comportamiento.

Luego, en el entrenamiento de habilidades, el terapeuta enseña al paciente dinámicas para reducir estos patrones hasta poder eliminarlos y reemplazarlos por hábitos sanos a nivel psicológico e incluso social.

A partir de preguntas y cuestionamientos personales, se llega a respuestas que concluyen en un autoconocimiento ideal para entender qué es lo que sucede y por qué sucede.

Esto por más sencillo que parezca debe ser realizado por un especialista. Existen casos en los que los pacientes pueden tener una tendencia a empeorar y es allí donde solo la respuesta de un profesional dirige el camino apropiado a seguir.

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